¡Las OMI abrimos una comunidad en Perú!


“Vamos a la otra orilla” (Mc 4,35)


Querida familia oblata, amigos y familiares:

queremos compartir con vosotros una gran alegría, para nosotras como congregación y para toda la Iglesia. Como bien sabéis, desde 2015 cada año hemos ido realizando, junto con los jóvenes una experiencia misionera en Perú, que fue interrumpida por la situación de la pandemia.

El primer año, después de tan sólo un mes de nuestra presencia en tierra peruana, el pueblo hace un escrito al obispo del lugar y a nuestra superiora general, pidiendo que regresemos para continuar la misión. Mas tarde, en el año 2018 el obispo de entonces nos hace una petición oficial para abrir una comunidad en la diócesis de Cajamarca, y así poder colaborar en la evangelización de los pueblos de la sierra Norte.


En nuestro IV capitulo general aquella propuesta sale como una de las líneas de acción para los siguientes años de la vida del Instituto. Los años de pandemia que hemos vivido han ido frenando los pasos que queríamos dar en aquel tiempo, pero nos han servido para poner delante de Dios aquella invitación y discernir nuestra presencia como comunidad en Perú.

Después de este tiempo de discernimiento, se decide dar el paso y envíar para esta misión a cuatro hermanas: Teresa de Perú, Asun y Lidia de España y Kasia de Polonia. Las hermanas que vamos a emprender este camino estamos muy contentas e ilusionadas. La misión en Perú será nuestra segunda comunidad oblata fuera de España, junto con la comunidad de Alemania.


Antes de partir a la misión, en septiembre las cuatro hermanas empezaremos un tiempo de preparación y formación, para luego, a principios del año 2023 cruzar ya el charco y comenzar una apasionante aventura misionera. Empieza un camino, que queremos vivir desde una entrega sencilla, pero generosa, allí donde el Señor quiere que estemos al servicio de los más pobres. Se nos abre un inmenso campo de misión, como le gustaba decir a san Eugenio de Mazenod.


La frase que mejor resume el hecho de abrir una misión en Perú es la de Mario Borzaga, un misionero oblato que muere mártir en Laos con tan solo 28 años.


“Nosotros, los misioneros, estamos hechos así: es normal partir, es necesario desplazarnos, mañana los caminos serán nuestras casas; si nos vemos obligados a pararnos por algún tiempo en una casa, la transformaremos en camino hacia Dios”.


Desde hoy os pedimos que nos acompañéis con vuestra oración, para que el deseo que llevamos en el corazón de abrir con audacia nuevos caminos de misión (cf. C8), se haga vida a través de nosotras en tierra peruana. Por nuestra parte, os iremos informando de los pasos que vamos a ir dando para la realización de esta misión.

Kasia, omi

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