Un día en la misión
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Un día en la misión con nuestras hermanas en la comunidad de Alemania.

Jornadas que unen corazones
Al escuchar la indicación: «¡Todos los niños que lleven zapatillas deportivas, cambian de sitio!», se produce una gran carrera y se iluminan los rostros de los alumnos de quinto curso del colegio “Mariengarden”. Kristin está en medio de la acción durante las jornadas de convivencia que la pastoral educativa organiza para los nuevos alumnados.
«Lo único que quieren es seguir jugando; incluso en los recreos continúan jugando juntos como clase», comenta. Y así se cumple el objetivo de este encuentro: fortalecer la unidad y lfavorecen los lazos entre los estudiantes. La pastoral educativa forma parte de nuestras tareas en Alemania. Junto con la enseñanza de Religión, esta es la labor que desempeña Kristin en equipo con los Oblatos.
Acoger al extranjero

«Esta mañana estuve en la oficina de extranjería y por suerte, la visita dio frutos esperanzadores». Así, lo cuenta Lisa, que desde hace un año trabaja en el asesoramiento a personas refugiadas en Cáritas. Por las noches, en la comunidad, comparte los encuentros con personas que apenas pueden comunicarse en alemán, así como los esfuerzos constantes por cumplir los requisitos de las autoridades para obtener ayuda y protección.
Vivir lo que nos pide el Señor en el Evangelio de Mt 25,35: «Fui extranjero y me acogisteis», no es solo una tarea, sino una auténtica vocación. Así, es como entiende Lisa su misión.
Pentecostés en lo cotidiano
Melánia, cuando regresa a casa después del trabajo, a veces ya no sabe en qué idioma hablar. A través de la Cruz Roja, imparte cursos de integración para personas refugiadas. Son 19 participantes de siete países distintos, a quienes transmite la cultura alemana, el idioma y lo necesario para desenvolverse con autonomía en su nueva realidad.
El eslovaco es su lengua materna; el español es el idioma de la congregación; y el alemán, su lengua profesional. El inglés y el ucraniano son idiomas que utiliza ocasionalmente para poder explicar mejor los contenidos. Así, para Melánia, cada día es un pequeño Pentecostés.
Tejiendo comunidad cada día
De estar con los niños en la guardería al funeral; mas tarde el compartir un café con las personas mayores y al final del día una reunión con el equipo de catequistas de Primera Comunión. Mis tareas como agente de pastoral en la parroquia son muy diversas. Lo más bonito, de mi trabajo, es el contacto con personas de todas las edades y que la vida parroquial nunca resulta aburrida a lo largo del año.

Quien piense que entre Navidad y Pascua no hay mucho que contar se equivoca: basta con echar un vistazo a las redes sociales de la parroquia o acercarse personalmente para descubrir la gran variedad de actividades y propuestas.
Agradecidas por la misión
Pasamos mucho tiempo fuera de casa, pero también disfrutamos de la vida en comunidad: del jardín de nuestra casa y del contacto con las hermanas de las comunidades en España y del Perú.
Ya llevamos ocho años en Alemania y el tiempo pasa volando. Son muchos los ámbitos en los que trabajamos, responiendo al carisma oblato: visitas a la cárcel en Münster, oraciones ecuménicas en Velen, el campamento de verano para niños en el “Nikolauskloster” (Neuss), peregrinaciones y el acompañamiento de las personas con las que nos encontramos en nuestro trabajo y en la vida cotidiana.
Lo que nos alegra de manera especial es la buena convivencia con la gente del lugar. Estamos agradecidas por la posibilidad de sembrar cada día, nuevamente, la semilla del amor de Dios en el mundo. Ya veremos si florece… y cuándo.

Kathrin, OMI




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