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"Recordis" - volver al corazón

  • hace 2 días
  • 2 Min. de lectura

La celebración de los 200 años de la aprobación pontificia de las Constituciones y Reglas, vivida el pasado mes de febrero, ha suscitado en toda la familia oblata una profunda acción de gracias. Imágenes, mensajes y deseos han brotado desde distintos lugares, todos ellos marcados por la fraternidad y la alegría de sabernos parte de una misma historia de gracia.


Encuentro de la familia oblata

En este espíritu, la familia oblata del sector español de la Provincia Mediterránea ha celebrado recientemente su encuentro anual, centrado en este acontecimiento. Durante el encuentro se invitó a todos a profundizar en este gran don. Los laicos, desde la invitación a vivir el espíritu de las Constituciones y Reglas y como lo pueden aplicar a su día a día; los consagrados, renovando su llamada a encarnar la Regla en el seguimiento concreto de Jesucristo.


Para Eugenio de Mazenod, el fin principal de la Regla era comunicar su espíritu a los Oblatos y asegurar que todos vivieran en unidad conforme a ella. La llamada a ser cooperadores de Cristo Salvador estaba inseparablemente unida a un estilo de vida según la Regla: conocerle más íntimamente, identificarse con Él y dejarle vivir en sí mismos (Cf. C 2).


Encuentro de la familia oblata
Grupos de reflexión y compartir

Al releer sus cartas, encontramos una insistencia constante en la fidelidad a este camino. ¿De dónde nacía esta insistencia? Eugenio estaba plenamente convencido de que Dios mismo había inspirado la Regla y que su aprobación eclesial confirmaba este don para la Iglesia y para la misión.



Decía así: “Desaparece aquel de quien Dios se ha servido para redactarlas, ahora se ve que era solo el instrumento mecánico que quería que siguieran todos aquellos que Él había predestinado y seleccionado para la obra de su misericordia, llamándolos a formar y mantener nuestra pequeña, nuestra pobre y modesta Sociedad” (Carta de E. de Mazenod a H. Tempier, 18/02/1826, ST nº 208).


La urgencia interior que él vivía la transmitió a sus primeros compañeros: en la Regla está contenido todo lo necesario para crecer en santidad y para vivir un verdadero espíritu de cuerpo, que sostenga en las pruebas, arraigue en Cristo y disponga el corazón para la entrega misionera. "Recordis"- recordar estos 200 años, es volver al corazón. Es dejarnos conducir al centro de nuestra vocación, mirar las Constituciones y Reglas con los ojos de San Eugenio, renovar nuestra pasión por la misión y reavivar nuestro seguimiento de Jesucristo.


Encuentro de la familia oblata
Encuentro de la familia oblata - Pozuelo de Alarcón (Madrid)

Son 200 años de fidelidad, de búsquedas, de luces y de sombras que nos invitan hoy a ordenar la vida poniendo a Cristo en el centro y a vivir el Evangelio con radicalidad. Somos hijos e hijas de Eugenio. Nuestro corazón se alegra y canta agradecido por esta historia de gracia y de misericordia en la que el Espíritu nos sumerge gratuitamente.


Con humildad y esperanza, renovamos hoy nuestro deseo de vivir para Cristo y con Cristo, al servicio de la Iglesia, siempre cerca de la gente.


Marimar Omi

Marimar, OMI


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