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May-Feelings: descubrir las huellas de Dios en el crecimiento

  • hace 11 horas
  • 1 Min. de lectura

Todo crece, reverdece y florece: así es mayo. Casi de la noche a la mañana, la naturaleza despierta: las hojas tiernas brotan, las flores brillan con colores intensos y la vida se abre paso. La creación de Dios se manifiesta con fuerza y belleza que me llena de asombro.

Dichosos quienes se detienen a observar. Dichosos quienes afinan la mirada para descubrir lo que renace. Dichosos quienes florecen, a pesar de la tristeza, el dolor o la soledad.


La naturaleza me recuerda que estamos en las manos de Dios y que todo tiene su tiempo. Por mucho que me esfuerce, el rábano no brota más rápido; y mientras sobre la tierra todavía no veo nada, la zanahoria sigue creciendo en lo escondido.


Quizá en mi vida a veces ocurre lo mismo. No todo nuevo comienzo es evidente, ni todo crecimiento es visible. A veces, mis raíces se hunden más profundamente cuando vivo  decepciones o  tengo que tomar desvíos o necesito paciencia. Y quizá sea justamente eso lo que me hace ganar firmeza.


Los May-Feelings muestran impresiones de nuestro jardín en Ramsdorf. Pero, sobre todo, quieren recordarnos algo:

Dios está ahí: si miramos con atención, podemos descubrir sus huellas en lo que florece, en lo que crece, en lo escondido y en lo que en silencio, vuelve a empezar.

 
 
 

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