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La Navidad es el momento propicio para celebrar personal y comunitariamente la vida que nos ha sido dada en la fe, y dejar emerger la memoria de aquellos momentos donde Dios ha pasado por nuestra vida y se ha encarnado en nuestra vulnerabilidad y miseria.

Quizás recordéis unos versos preciosos de un poeta español que nos recuerda cómo acercarnos al misterio de Navidad desde la contemplación. Contemplar es una forma de mirar la realidad que se deja afectar, acogiendo el paso y la presencia de Dios que transforma el corazón del hombre. Los versos dicen así:


"Yo vengo de ver, Antón,

un niño en pobrezas tales,

que le di para pañales

las telas del corazón"


En este tiempo tan especial, podríamos hacer un ejercicio de oración. Buscar un momento para ir a la gruta de Belén para contemplar el misterio de nuestra salvación, y permanecer en un rinconcito mirando a María, a José y a todos los que van llegando poco a poco. Allí en esta pobreza y debilidad de un niño se despierta la ternura. Todos quieren verlo y todos se dejan afectar. Unos movidos por la alegría, otros por la compasión, comparten con el niño todo lo que tienen. En estos versos el poeta le entrega las telas del corazón. ¿Y tú?¿Qué le llevas al recién nacido?


¡Te deseamos una Feliz Navidad!

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