¡Ven conmigo!


Estamos viviendo en la Iglesia un tiempo de reflexión, de escucha, de compartir, que nos ayuda a mirarnos y levantar esa mirada hacia un futuro esperanzador. Durante estos meses estoy escuchando y reflexionando sobre este tiempo Sinodal.


Personalmente me toca verlo en distintas realidades desde la vida pastoral (consejo arciprestal, vida consagrada…) No quiero compartir lo que estamos haciendo en concreto, lo que quiero transmitiros es mi experiencia personal en este peregrinar.



Me encuentro viviendo en actitud misionera escuchando a los que piden a voces una respuesta de fe, de esperanza y de encuentro con aquel que nos ha amado primero; Jesucristo. La palabra de Dios de estos días me hace caer en la cuenta de que soy un instrumento en las manos de Dios. Él sigue moldeando mi corazón desde el crecimiento en la vida interior y misionera. Cada día me invita a salir de mi misma, siendo audaz y poniendo todo lo que soy al servicio de la Iglesia y de los más abandonados.


Gracias Señor por hacerme ver cada día, la alegría de caminar juntos, de tener experiencias misioneras, contemplando la belleza del ser humano y su dignidad. Enséñame tu camino para que siga tú verdad. Los obstáculos que aparecen en la vida me vayan fortaleciendo y me hagan crecer más como persona, como consagrada, como misionera y testigo en el mundo.


Vito omi

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