"Él estaba aquí, y yo no lo sabía."

Eduardo, un joven de Córdoba

Quizás os estaréis preguntando: “Bueno vale, y Dios?” Creo que la respuesta me la dio bastante tiempo atrás un amigo misionero javeriano, Rolando, en una de las formaciones que compartí con el: “Él estaba aquí, y yo no lo sabía”. Sinceramente pensaba que Dios lo llevábamos nosotros a una cultura diferente, a una religión diferente, pero no. Dios ya nos estaba esperando allí, en las caras de los niños de Nour, en el agradecimiento constante de las madres, en las palabras que siempre te dejaba pensando del padre Ángel, incluso en los madrugones que nos pegábamos para orar. Allí estaba Él, yo pude sentirlo, cada segundo era un premio que me daba y me sentía profundamente agradecido por ello.e viven, te llenan de vida y hacen que se te olvide cualquier tipo de preocupación que trajeses anteriormente.

He de reconocer que uno de los miedos que llevaba era el llegar a la asociación y no saber donde poder aportar. El querer aportar se te esfuma en el momento que entran los niños por la puerta del colegio. Esos niños te llenan de energía, y no solo porque muchos de ellos no paraban quietos, sino porque no hay mejor batería que la sonrisa de un niño.

Explicar esta experiencia misionera de dos semanas con palabras es bastante complicado. Mentiría si dijese que no llevaba una mezcla entre respeto, incertidumbre y, por qué no decirlo, algo de miedo antes de llegar al puerto de Algeciras. Una vez allí, y como dice el lema de la experiencia, mi mirada no dejó de cambiar. Tenía una sensación constante de ser muy afortunado, de que Dios me había regalado estar allí como si de un premio se tratase.

Como ya he dicho, no es fácil estructurar este testimonio, pero empezaré por nuestro grupo, l@s OMIs. Quince desconocidos viviendo 24/7 juntos, compartiéndolo todo (pero todo todo) y con muy buen ambiente. Esto hizo que creáramos una familia en muy poco tiempo. La sensación general era de estar con un grupo de amigos que se conocía de toda la vida y creo que gran parte de la culpa de que este viaje de emociones haya sido tan especial, la tienen estos catorce desconocidos con ganas de empaparse de otra cultura, de otras personas y por supuesto de Dios.

Tenía una sensación constante de ser muy afortunado, de que Dios me había regalado estar allí como si de un premio se tratase.

Quiero resaltar una de las últimas formaciones en la cual teníamos que hacer una reflexión de qué había cambiado dentro de nosotros durante la experiencia, y resumirla en una frase. Os dejo la que quizás sea la frase que resume mi experiencia: “Es importante explorar la realidad, incluso sin mancharse, para que la misma realidad te rompa los esquemas y acabes desprotegiéndote.” Llegué guardando las distancias y acabé empapándome de todo, abriéndome a la experiencia y disfrutando como un niño pequeño durante las dos semanas que estuvimos en Tetuán.

Con respecto a la labor de voluntariado, yo estuve con la Asociación Nour de Niños con Parálisis Cerebral. Creo que lo que suele hacer la mayoría es imaginarse qué puede aportar en el lugar al que va antes de llegar y yo no iba a ser diferente. He de reconocer que uno de los miedos que llevaba era el llegar a la asociación y no saber donde poder aportar. El querer aportar se te esfuma en el momento que entran los niños por la puerta del colegio. Esos niños te llenan de energía, y no solo porque muchos de ellos no paraban quietos, sino porque no hay mejor batería que la sonrisa de un niño. Niños, que en su mayoría han sido expulsados de sus colegios por su discapacidad, llegan con ganas de escucharte, de conocerte, de jugar contigo. Ajenos a la realidad que viven, te llenan de vida y hacen que se te olvide cualquier tipo de preocupación que trajeses anteriormente.

Por último solo me sale una palabra: GRACIAS. Gracias a todas y cada una de las personas que conocí en este viaje. Todos cambiasteis algo dentro de mí, todos aportasteis para que esta experiencia quede por siempre en mi memoria y siempre estaré agradecido por ello. Nos vemos en la próxima que esperemos que sea pronto.

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