Vivir con Dios eternamente

Celebramos hoy la Ascensión del Señor. Han pasado cuarenta días desde la Resurrección de Jesús, en los cuales apareció a sus discípulos para que pudieran conocerle como el Resucitado. El que murió en la cruz está vivo y visitó a los discípulos, los reconfortó, los recreó y suscitó la fe en los que dudaron. Pero Jesús no pudo quedarse en la tierra entre sus amigos, tuvo que subir al Padre para terminar la obra de la salvación.


Con el hecho de la Ascensión entró la primera humanidad en la intimidad de Dios. Esto es la humanidad glorificada a la que Jesús abrió el camino y a esto estamos llamados nosotros: a vivir con Dios eternamente. ¡Que grande nuestra vocación! Además, nos llama a hacer amigos de Dios a todo el mundo y no nos deja

solos en esta tarea, sino nos envía la Fuerza de lo Alto. Nos promete su Espíritu que nos visita, conforta, consuela, recrea.


Pidamos con insistencia al Señor en esta semana que envíe de nuevo la Fuerza de lo Alto sobre todo el mundo que sufre tanto a causa de la pandemia.


San Mateo 28, 16 - 20

"Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo".


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