¿Soledad o encuentro?

“El Espíritu empujó a Jesús al desierto”


Estas palabras del evangelio de hoy me hacen pensar. ¿Cómo el Espíritu me va a empujar al desierto para ser tentada como lo hizo con Jesús? Pues sí. En mi vida he sido empujada en algunos momentos al desierto, a vivir la soledad, la intimidad, el despojo, el encuentro con aquel que me ama. Pero hay muchas cosas que todavía no he tenido la oportunidad de vivirla.


Me surge la inquietud de poder ir al desierto físicamente y experimentar el verdadero vacío exterior e interior. En esta cuaresma el Espíritu me empuja y anima a entrar en la profundidad del desierto, a convertirme, a tener una mirada humilde con aquellos que comparto y vivo cada día; en la vida comunitaria, la pastoral, en el encuentro con el Señor y con las personas más cercanas.


Acompáñame Señor a dejarme guiar por tu Espíritu, para poder creer en tu palabra, hacerla vida en mí y poder testimoniar a otros la experiencia de encontrarme contigo todos los días. Que las tentaciones de la vida no me impidan verte, escucharte y contemplarte.


San Marcos1, 12-15

"Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás."


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