¿Sabemos dar GRACIAS?


Decir gracias es algo sencillo y no quita mucho tiempo. ¿Das las gracias a menudo?

Quizás a las personas que tenemos cerca sí, pero ¿y a Dios? Cuando nos dirigimos a Él

nos sale más espontánea una petición que un “Gracias”.


“Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla”


(Mt 11, 25)


Al leer estas palabras de Jesús, hace algunos días, pensaba en las veces que yo me

dirijo a Dios agradeciendo su presencia. Descubría que son muchos los regalos que me

hace en el día a día, y pocas las veces que se los agradezco, no porque no quiera, sino

porque pasan desapercibidos. Jesús nos da la clave: Dios se muestra en lo sencillo, en lo que no parece que tenga importancia, y es ahí donde tengo que buscarlo.


Estas últimas semanas he estado más atenta recordando estas palabras y observando cómo los niños pequeños a menudo pronuncian un “Gracias” con mucha facilidad, si les sonríes, si les hablas, si les animas, si les das algo, si les prestas un poquito de atención, cualquier cosa la agradecen con espontaneidad y sencillez.



¿Te sientes invitado a tener la mirada de un niño para observar y agradecer lo sencillo que vives cada día? Al terminar hoy el día, piensa qué ha hecho brotar de ti un “Gracias” a los demás y a Dios a través de ellos.


Asunción Hinojosa Hernández, omi


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