¿Quieres crecer? Déjate podar

Nos encontramos en un lugar de encuentro con el Padre que es el labrador, Jesús que es la verdadera vid y yo el sarmiento. Me siento parte de cooperar en esta obra de salvación personal, comunitaria y eclesialmente.


Sin la presencia del Padre, de la intimidad con Jesús no puedo crecer en unidad y permanecer en mí vocación. Siento que mi vida necesita una poda, quitar todo aquello que me estorba, que me impide ver el verdadero camino que he de seguir. Entro en intimidad con Jesús para que me de vida, alegría, un impulso para crecer y vivir junto a él. En mí día a día acontecen momentos de incertidumbre, esperanza, ilusión, deseos, entrega.


¿Qué es lo que me está invitando el Señor a vivir hoy?


Es una invitación muy grande a permanecer unida a la verdadera vid y amar al prójimo. Brota en mi un agradecimiento de sentirme agradecida y elegida por el Señor, a formar parte de esta misión, de sentirme amada por él y de entregar mi vida al servicio de los demás. Quiero seguirle y quiero permanecer unida a él porque me da vida y la alegría de poder compartir con aquellos que forman parte de mi historia de salvación.


San Juan 15, 1 - 8

"El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante".


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