Misioneras Oblatas de María Inmaculada

 Misioneras Oblatas de María Inmaculada

Formación

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sigueme - copiaLos años de formación inicial tienen como objetivo el crecimiento de la mujer apostólica animada por el carisma oblato: tratamos de ir haciéndonos mujeres de Dios, misioneras enraizadas en Cristo y firmemente decididas a entregarnos del todo asistidas por el Espíritu Santo.

El tiempo de formación pretende asegurar el crecimiento de aquellas que Jesús llama a ser plenamente sus discípulas capaces de asumir la misión oblata. Jesús formó personalmente a sus discípulos que había elegido iniciándolos en los secretos del Reino y, para fortalecer su celo y prepararlos a la misión, los asoció a su ministerio enviándoles su Espíritu . De igual forma este mismo Espíritu forma a Cristo en aquellas que se comprometen a seguir las huellas de los Apóstoles.

Este tiempo consta de una serie de etapas en las que las jóvenes introduciéndose cada vez más en el misterio del Salvador y de su Iglesia, más se sienten impulsadas a consagrarse a la evangelización de los pobres. El lugar de formación oblata es una comunidad apostólica donde todos los miembros estamos comprometidos en un proceso de evangelización recíproca. hermanas

El tiempo de formación inicial comienza con la etapa del postulantado en la que las jóvenes compartiendo nuestra vida y misión como Oblatas puedan escuchar la llamada de Dios a esta vocación apostólica y responderle.

El noviciado es un tiempo de iniciación en la vida religiosa oblata en el que creciendo en amistad con Cristo se experimenta la vocación misionera y la unidad de la vida apostólica. Concluye normalmente con la primera profesión en el Instituto que se llama oblación.

A partir de ese momento la Oblata comienza el tiempo de juniorado en el que completa su formación intelectual, el estudio y asimilación del carisma oblato y la preparación general que necesita para anunciar lo mejor posible la Palabra de Dios. Tras este período de profesión temporal se realiza la profesión perpetua tras la que la Oblata recibe de la Superiora general la primera obediencia o primer destino. 

Antes de iniciar este itinerario formativo en el Instituto las candidatas realizan un periodo de discernimiento vocacional. En este tiempo se ofrece a las jóvenes una experiencia de vida comunitaria y un acompañamiento más cercano que les ayude a ir descubriendo la llamada de Dios a ser Oblatas.